En 2016, en la unidad de neonatología del University Hospital of Wales, en el Reino Unido, cuando un bebé nacía con dificultades respiratorias, el equipo médico enfrentaba enormes dificultades para salvar su vida. El tiempo se comprimía, el ambiente se volvía caótico y unos pocos segundos podían decidir el destino del recién nacido. La formación, el equipamiento y la experiencia estaban ahí, pero algo faltaba.
Fue entonces cuando una neonatóloga del hospital se preguntó si existirían otras áreas, fuera de la medicina, donde múltiples personas trabajaran bajo una presión extrema. La respuesta llegó desde el lugar menos esperado: la Fórmula 1. En los llamados pit stops, más de veinte mecánicos deben cambiar neumáticos, dar instrucciones y realizar ajustes críticos en cuestión de segundos. Un error mínimo puede costar la carrera.
El equipo médico contactó a la escudería Williams y la colaboración fue inmediata. Médicos y enfermeras fueron invitados a visitar las instalaciones y a observar de cerca sus procesos. El impacto fue profundo. Descubrieron que los mecánicos ensayaban una y otra vez los mismos movimientos. No había espacio para la improvisación. Cada persona cumplía una tarea única, cada herramienta tenía un lugar fijo y la comunicación era clara, la mayoría de las veces incluso sin palabras.
De regreso en Cardiff, se diseñó un plan para implementar estos aprendizajes. En poco tiempo, los resultados fueron evidentes: el ambiente se volvió más calmado, las decisiones más rápidas, las reanimaciones más eficientes, los errores disminuyeron y, lo más importante, más bebés lograron salir adelante y sobrevivir.
Como podrán leer en esta edición, nuestra industria vive hoy un proceso de expansión logística que impacta a los principales destinos y orígenes del mundo. En ese contexto, Sudamérica vuelve a ocupar un lugar estratégico en los flujos globales de intercambio. Infraestructuras colosales —desde corredores ferroviarios hasta puertos de escala continental— se multiplican a un ritmo verdaderamente vertiginoso.
La historia de los neonatólogos que aprendieron de la Fórmula 1 nos recuerda que la excelencia no surge únicamente del conocimiento o la tecnología, sino también de la disciplina, la coordinación y la práctica constante bajo presión. Hoy, Sudamérica enfrenta un desafío similar: el escenario logístico global exige eficiencia, precisión y colaboración. Mirar hacia otros sectores y experiencias puede ayudarnos a transformar nuestro potencial en resultados concretos.
La oportunidad está sobre la mesa, pero dependerá de nuestra capacidad para organizarnos, entrenar a nuestros equipos y actuar con sincronía. Como en un pit stop, cada segundo cuenta, y cada decisión bien ejecutada puede marcar la diferencia entre liderar o quedarse rezagados.

