Un motor para la agroexportación del Perú
MAERSK

Un motor para la agroexportación del Perú

Emplazado estratégicamente en la región de Lambayeque, el Maersk Olmos Cold Storage Logistics Center se levanta como una infraestructura de última generación diseñada para optimizar la cadena de frío de paltas, arándanos, mangos y uvas. Un salto hacia una logística integrada, que fortalece la posición de Perú como líder en la exportación de fruta fresca, garantizando calidad y eficiencia en tiempos globales de alta complejidad.


VISION MAGAZINE

La exportación de frutas frescas ha llevado al agro peruano a competir en las grandes ligas del comercio global. Pero el éxito no depende solo del campo. Una vez cosechada, la fruta debe conservar su calidad a lo largo de una cadena logística compleja, exigente y muchas veces impredecible. En este objetivo, los centros de empaque cumplen un rol fundamental: son el eslabón donde se juega la frescura, la inocuidad y la trazabilidad del producto. Aun así, los desafíos abundan: mantener la cadena de frío intacta, evitar demoras en puertos, sortear errores documentales y responder ante clientes que cada vez exigen más información.

En ese contexto, la empresa global de logística integrada Maersk decidió construir un centro logístico frigorífico en Olmos, Lambayeque, región estratégica por su cercanía a los valles frutícolas del norte peruano.

Pionero en su tipo, el centro ocupa una extensión de 17.500 m2 y su diseño responde a una lógica integrada: desde la recepción de la fruta, procesamiento, empaquetado, hasta su despacho final, todo está pensado para minimizar riesgos y ganar velocidad. Además de sus tres líneas de empaque automatizadas para paltas, mangos y arándanos, cuenta con cámaras de almacenamiento refrigerado, bodegaje de materiales, sistemas de etiquetado con trazabilidad digital y un depósito para contenedores reefer, que permite conectar, monitorear y preparar la carga sin necesidad de moverla grandes distancias.

“Nos hemos propuesto fortalecer nuestra presencia en tierra de modo de ofrecer una coordinación logística perfecta de la cadena de frío, que abarque desde el campo hasta el destino final, lo cual se enmarca en nuestro propósito de mejorar la vida de todos integrando al mundo, que es lo que nos mueve como compañía. De esta manera, este centro busca convertirse en un nodo neurálgico dentro de la red de exportación peruana”, explica Juan Eduardo Ritz, gerente regional para Latinoamérica de Cold Chain Storage.

El contar con contenedores vacíos disponibles en la zona donde se produce la fruta, otorga una gran seguridad operativa, agrega Ritz. “También ofrecemos la opción de guardar contenedores refrigerados (reefers) ya consolidados y, en definitiva, la posibilidad real de agilizar y optimizar la coordinación con el puerto, acercándolo al campo”. El modelo evita reembalajes innecesarios y centraliza operaciones que tradicionalmente se hacen de manera dispersa, lo que reduce costos y errores operativos. “Al utilizar nuestras instalaciones, el exportador podrá disminuir el tiempo desde la cosecha hasta la estabilización en frío, extendiendo así la vida útil de sus productos. Además, gracias al alto nivel de automatización y tecnología, podrá minimizar el daño y la pérdida de fruta en al menos un 10%”.

El ejecutivo destaca que el centro está abierto a todos los usuarios, y no solo a aquellos que procesen en él. “Si un cliente opta por empacar en sus campos, igualmente puede acceder a los demás servicios que ofrece nuestro centro logístico; y no solo para palta, mango y arándano, sino también para productos como uva de mesa, que tiene una fuerte presencia en la zona”.

INTEGRANDO AL MUNDO CON PROPÓSITO

El objetivo del Maersk Olmos Cold Storage Logistics Center es acercar los servicios logísticos a la fuente misma de la producción, reducir tiempos de tránsito, mejorar la eficiencia del embalaje y, sobre todo, garantizar que la fruta llegue a destino con la calidad que demandan los mercados internacionales.

La propuesta de valor no se limita a infraestructura. El centro incorpora sensores para el monitoreo continuo de temperatura y humedad, integrados a plataformas digitales que permiten a los exportadores saber, en tiempo real, el estado de su carga. Estas soluciones tecnológicas no solo facilitan una respuesta rápida ante imprevistos; también generan evidencia clave en caso de disputas comerciales, demoras o reclamos por daños.

El Maersk Olmos Cold Storage Logistics Center representa una evolución en la forma de pensar la logística frutícola.

Para Juan Eduardo Ritz, el impacto del centro trasciende lo técnico. “En un mercado donde los consumidores exigen cada vez más información sobre el origen y tratamiento de los alimentos que consumen, el control logístico se vuelve un factor competitivo. El centro de Maersk en Olmos no solo facilita ese control; lo integra como parte del servicio de exportación, ofreciendo a los clientes una experiencia logística completa, desde el campo hasta el puerto”.

En tiempos donde la trazabilidad se extiende también a la huella ambiental, el Maersk Olmos Cold Storage Logistics Center marca un punto de inflexión para la industria agroexportadora. El centro no solo responde a los desafíos logísticos; lo hace con una arquitectura operativa pensada en descarbonizar las cadenas de suministro. La prueba más concreta de esto es que fue construido bajo estándares que permiten reducir su huella ambiental. Las nuevas instalaciones cuentan con equipos electrificados y un sistema de tratamiento de agua. Asimismo, en 2026 se instalarán paneles solares para reducir aún más la huella ambiental de las instalaciones y fomentar el uso de energías renovables. Ritz precisa que este enfoque no es un gesto aislado.

“Maersk viene desplegando una estrategia global para descarbonizar sus operaciones, y el centro de Olmos forma parte de esa visión. A nivel local, el impacto es doble: no solo se mejora la eficiencia logística de los exportadores de fruta en el norte del Perú, sino que también se elevan los estándares en la industria, aportando valor tangible a la reputación de la agroexportación peruana en los mercados más exigentes del mundo”.

El Maersk Olmos Cold Storage Logistics Center representa, en síntesis, una evolución en la forma de pensar la logística frutícola. No se trata solo de mover fruta, sino de hacerlo de manera sostenible, minimizar la incertidumbre y transformar la logística en un activo estratégico.

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